Asi es amigo mio, una vez conoci un lugar llamado Paris, un lugar tremendamente grande. Me habian comentado que es la ciudad de los enamorados, mas yo no me lo quise creer, y como dijo mi abuela, hay que ver para creer.
Llegue a una parte de la ciudad donde era conocida por la infidelidad que una mujer llamada torre, era visitada cada dia por muchos hombres y muchas mujeres, asombrado fui derecho a la Iglesia de nuestra Dama, donde confese cada uno de mis pecados, queriendo redimirme y empezar de cero.
Aun asi en esta travesia, no encontre ningun enamorado que cambiara mi idea de la ciudad, asi que camine desilucionado de haber perdido mi tiempo, hasta que llegue al Sagrado Corazón buscando paz para encontrar de nuevo el camino.
Ese dia, el único que salió el sol, primera gran señal que aun no habia captado y que me diría que ese era el DÍA, por otro lado una bella dama llego a mi cabeza recordando el momento en que ella sonreía y miraba a sus ojos con los cuales alcanzaba una alegria que llenaba mi cuerpo, dos cosas que marcaron mi camino, y ahi finalmente los encontré dos enamorados en París en un beso inconfundible lleno de amor, un beso donde eran uno y sus ojos cerrados simplemente se dejaban llevar por el momento, sus manos entrelazadas se fundían como un tempano de hielo y el agua cálida.
En ese momento, chismoso de yo, escuché como él de decía, eres mi cielo, eres quien ...
En ese momento desperte de mi sueño, aquel desierto me habia insolado, había delirado suficiente y claro la locura como todo tiene una dosis recomendada
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