Aquel dia caminando por el desierto, paré para mirar a mi alrrededor y ver quien me acompañaba,
me di cuenta que no habia nadie. Y es que el camino por el desierto lo recorres tu solo porque nadie se preocupará de tu porvenir una vez pises la arena.
En aquel momento que me ignoraste, vi mi soledad en tu voz y senti el frio en tus palabras, no pienses que no te quiero porque sería mentira decirte que no me importas pero si he de decir adios, habrá que decirlo, y en ese momento correr a la arena como un cobarde para que no nos tropecemos en el camino y ser igual de libre que lo fui en aquel instante cuando no te conocí.
Piensa que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante, piensa que no soy nadie y que mi corazón es una pared, acepta la situación y vete como yo lo he hecho, como me he ido a ningun lugar, piensa que si desaparezco no cambiará nada el destino del mundo, piensa que si no estoy todo sería igual que si estuviera, piensa que soy una piedra en el camino y no con la que tropezaste sino justo la que ni siquiera te percataste.
Toda enfermedad que padezco carece de cura, planta o quimico que la remedie, no sabemos como pero es asi, porque a estar solo, no lo puedes curar tu.
Y así continué mi camino despues de verme solo en el desierto preparandome para buscar cobijo debajo de un cocotero, que me protejiera de aquello.